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Jamiroquai volvió a Buenos Aires y convirtió San Isidro en una pista de baile

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Jamiroquai volvió a Buenos Aires y convirtió San Isidro en una pista de baile

Después de nueve años, la banda británica liderada por Jay Kay regresó a la Argentina con un show de más de dos horas, clásicos inoxidables y el groove intacto.

Escena BA ·

Nueve años después de su última visita, Jamiroquai volvió a encontrarse con el público argentino. Y si había alguna duda sobre la vigencia de la banda, el Hipódromo de San Isidro se encargó de responderla: miles de personas bailando durante más de dos horas al ritmo de una de las propuestas más particulares de la música británica.

La cita fue el jueves 17 de septiembre, en el marco de la gira latinoamericana de la banda liderada por Jay Kay. El regreso tenía además un condimento especial: este 2026 marca los 30 años de Travelling Without Moving, el disco que contiene algunos de los temas más emblemáticos de su carrera, entre ellos “Virtual Insanity”, “Cosmic Girl” y “Alright”.

Pero Jamiroquai no llegó a Buenos Aires para vivir solamente de la nostalgia.

El groove sigue intacto

El show comenzó con “(Don’t) Give Hate a Chance” y rápidamente dejó claro cuál iba a ser el código de la noche.

Después llegaron “Little L”, “Seven Days in Sunny June” y “Space Cowboy”, una seguidilla que puso a funcionar la maquinaria de funk, soul, disco y acid jazz que caracteriza a Jamiroquai.

La banda sonó ajustada, poderosa y con espacio para que cada instrumento tuviera su momento. Bajo, batería, teclados, guitarras y vientos se combinaron en un show donde el groove fue siempre protagonista.

Y Jay Kay, con su presencia característica, volvió a demostrar que su vínculo con el público argentino sigue intacto.

Los clásicos que hicieron explotar el Hipódromo

La segunda mitad del recital fue directamente una colección de momentos reconocibles.

“Alright”, “Travelling Without Moving”, “Canned Heat” y “Cosmic Girl” fueron algunos de los grandes puntos de encuentro entre la banda y el público.

Pero cuando llegó “Virtual Insanity”, uno de los temas más importantes de la historia de Jamiroquai, el Hipódromo se transformó definitivamente en una pista de baile.

Le siguieron “Love Foolosophy” y, para el cierre, “Deeper Underground”.

El repertorio terminó funcionando como un recorrido por distintas etapas de la banda, desde los clásicos de los 90 hasta canciones más recientes, sin perder nunca el sonido que convirtió a Jamiroquai en una referencia mundial.

Nueve años después

La última visita de Jamiroquai a la Argentina había sido en 2017. Desde entonces pasaron nueve años, una pandemia, cambios en la industria musical y una transformación enorme en la manera de escuchar música.

Sin embargo, hay canciones que sobreviven a cualquier algoritmo.

Eso quedó claro en San Isidro: el público que creció con Jamiroquai compartió la noche con generaciones que descubrieron sus canciones mucho después, pero que igualmente las reconocen y las bailan.

La banda también atraviesa un momento particular. Después de casi una década desde su último álbum de estudio, está trabajando en nuevo material, que forma parte de esta nueva etapa.

Una noche para bailar

Hay algo que Jamiroquai hace especialmente bien: convertir virtuosismo musical en música para bailar.

No importa cuántos años hayan pasado. Cuando empiezan los primeros compases de “Canned Heat”, “Cosmic Girl” o “Virtual Insanity”, el público entiende inmediatamente qué tiene que hacer.

Y eso fue exactamente lo que ocurrió en el Hipódromo.

Después de nueve años, Jamiroquai volvió a Buenos Aires, puso a San Isidro a bailar y demostró que hay sonidos que no necesitan actualizarse para seguir vigentes.

El groove, cuando está bien hecho, no pasa de moda.