Fuimos a ver "La vis cómica" en el San Martín
Humor negro, timing quirúrgico y una sala que se ríe hasta el final. Reseña sin spoilers.
En el San Martín, “La vis cómica” entra con una premisa simple y la estira hasta donde duele — y donde hace gracia. El elenco agarra el texto con precisión de reloj: cada pausa cuenta, cada mirada sobra o sobra justo lo necesario.
No hace falta spoilear. Alcanza decir que el humor negro acá no es pose: es herramienta. La sala se ríe, se incomoda, se ríe de nuevo. Eso, en teatro porteño, vale oro.
Si vas buscando una comedia “ligerita”, capaz no es tu noche. Si vas buscando una función que te deje pensando en el bondi de vuelta, sí.