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Rawayana convirtió el Movistar Arena en un after que duró dos noches

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Rawayana convirtió el Movistar Arena en un after que duró dos noches

La banda venezolana agotó las dos fechas de su regreso a Buenos Aires, presentó ¿Dónde es el after? y cerró su segunda noche con Tini como invitada especial.

Escena BA ·

Si había una pregunta que atravesaba la llegada de Rawayana a Buenos Aires, era la misma que le da nombre a su último disco: ¿dónde es el after?

La respuesta estuvo en el Movistar Arena.

La banda venezolana pasó por Buenos Aires el 20 y 21 de agosto con dos shows completamente agotados, en el marco de su ¿Dónde es el after? World Tour. La primera fecha había agotado localidades en apenas 30 minutos, lo que llevó a sumar una segunda función.

Y la propuesta estuvo a la altura de esa expectativa: una puesta de gran escala, dos escenarios, proyecciones, luces y una banda que convirtió el Arena en una pista de baile durante buena parte de la noche.

Del recital a la fiesta

Rawayana no planteó su regreso a Buenos Aires como un simple repaso de canciones.

La presentación estuvo atravesada por la interacción con el público y por una mezcla de sonidos que es parte de la identidad de la banda: reggae, funk, soul, rock, house y ritmos caribeños.

El repertorio se apoyó fuertemente en ¿Dónde es el after?, el álbum de 23 canciones que dio nombre a la gira. Soltero, Naguará, La noche que no había Uber, Reyimiller, 30K, Cimarrón, Binikini, Veneka e Inglés en Miami fueron algunos de los temas que aparecieron durante la noche.

Pero también hubo lugar para canciones que el público ya había convertido en clásicos de la banda, como Dame un break, 911, Feriado, Besos ricos y Qué rico PR!.

La sensación fue menos la de estar frente a una banda tocando un repertorio y más la de formar parte de una celebración colectiva.

Tini, la sorpresa de la segunda noche

La segunda fecha tuvo además un momento inesperado.

Tini apareció como invitada especial para interpretar junto a Rawayana El Cielo, provocando una de las ovaciones más fuertes de la noche.

La colaboración funcionó también como síntesis de lo que propone Rawayana: cruzar géneros, públicos y escenas sin perder una identidad propia.

Una conexión que ya no necesita presentación

El vínculo entre Rawayana y Argentina tampoco nació esta semana.

La banda llegó con un público que respondió desde el primer anuncio. El primer Movistar Arena se agotó en minutos y la segunda fecha apareció como respuesta a una demanda que ya había quedado demostrada.

Durante el show del 20 de agosto, además, Beto Montenegro apareció con una camiseta de Talleres, una imagen que rápidamente se volvió una de las postales de la visita.

Después de recorrer canciones, colaboraciones y distintos momentos de su carrera, Rawayana terminó dejando algo bastante claro: el concepto de “after” no estaba solamente en el nombre de la gira.

Estaba en la forma de vivir el show.

Dos noches agotadas, un Arena convertido en pista, miles de personas bailando y una banda que encontró en Buenos Aires otro lugar donde su mezcla de Caribe, pop y fiesta funciona naturalmente.

El after terminó. O quizás no.

Porque si algo dejó Rawayana en Buenos Aires, es la sensación de que la fiesta puede seguir en cualquier parte.