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Robbie Williams volvió a Buenos Aires después de 20 años y convirtió el Movistar Arena en su escenario

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Robbie Williams volvió a Buenos Aires después de 20 años y convirtió el Movistar Arena en su escenario

El británico inició su serie de tres shows agotados en Buenos Aires con una noche cargada de hits, humor, nostalgia y una puesta diseñada para recordar por qué sigue siendo uno de los grandes showmen del pop.

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Veinte años.

Eso fue lo que tuvo que esperar el público argentino para volver a ver a Robbie Williams sobre un escenario porteño. La espera terminó el jueves 1 de octubre, cuando el británico apareció en el Movistar Arena para comenzar una serie de tres conciertos agotados en Buenos Aires, parte de su actual BRITPOP Tour. Y Robbie hizo exactamente lo que mejor sabe hacer: entretener.

Un regreso que empezó arriba

Desde el comienzo, el show dejó claro que no iba a ser simplemente un recital de grandes éxitos. Williams abrió con “Let Me Entertain You” y rápidamente encadenó “Rocket”, “Rock DJ”, “Karma Killer”, “Strong”, “Pretty Face” y “Supreme”. La lista mezcló canciones de distintas etapas de su carrera con material de BRITPOP, su álbum más reciente. “¡Lamento mucho haber demorado tanto tiempo! ¡20 malditos años!”, lanzó desde el escenario, una frase que resumió el sentimiento de una noche que tenía mucho de reencuentro. Y después siguió haciendo lo que mejor sabe. Hits, humor y una carrera entera en dos horas

Robbie Williams construyó el espectáculo alrededor de su propia historia. Aparecieron “Love My Life”, “Better Man”, “Millennium”, “No Regrets”, “Come Undone”, “Kids” y “She's the One”, además de una versión de “My Way” que aportó uno de los momentos más emotivos de la noche.

También hubo lugar para un bloque acústico en el que mezcló distintos clásicos, y para un popurrí que incluyó referencias a canciones como “Seven Nation Army”, “We Will Rock You”, “Ain't Nobody”, “Let's Get Loud” y “Hey Jude”.

El cierre llegó con “Feel” y “Angels”, dos canciones que el público argentino esperaba especialmente.

Un británico vestido de Argentina Si algo caracteriza a Robbie Williams es entender que el espectáculo también ocurre fuera de las canciones. Cambios de vestuario, humor, interacción con el público y una puesta audiovisual acompañaron un show donde el cantante volvió a ocupar el centro de la escena.

Uno de los guiños más celebrados fue su vínculo con la Argentina. Durante “Come Undone”, Williams modificó parte de la letra para incluir referencias a Maradona y Messi, mientras que para uno de los momentos finales apareció con una camiseta que llevaba los colores argentinos.

Y todavía hubo tiempo para otra sorpresa: después de escuchar al público entonar los acordes de “De música ligera”, de Soda Stereo, Robbie prometió que interpretará el clásico argentino en su próximo show. Veinte años después

El regreso tiene además una lectura particular. Williams llegó a Buenos Aires con una carrera que ya atraviesa varias generaciones. Desde Take That hasta su explosión como solista, pasando por “Angels”, “Rock DJ”, “Feel”, “Supreme” y una colección interminable de hits, el británico convirtió su propia historia en materia prima para un espectáculo.

Pero no llegó solamente para mirar atrás. BRITPOP, su nuevo disco, debutó en el número uno en Reino Unido y se convirtió en su decimosexto álbum en alcanzar esa posición, ampliando un récord que ya le pertenecía.

Por eso el show funciona en dos direcciones: es una celebración de lo que Robbie Williams fue, pero también una demostración de que todavía sabe exactamente cómo manejar un estadio.

Después de veinte años, Buenos Aires volvió a tener a Robbie Williams enfrente.

Y él se encargó de recordar por qué la espera había valido la pena.